El empoderamiento femenino.

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Últimamente la palabra “empoderamiento” ha cobrado mucha presencia, sobre todo en lo que refiere al empoderamiento femenino.

El empoderamiento femenino

Últimamente la palabra “empoderamiento” ha cobrado mucha presencia, sobre todo en lo que refiere al empoderamiento femenino. Este concepto refiere a la autonomía, al reconocimiento y a la visibilizarían de nuestras aportaciones.

Históricamente, las mujeres hemos estado cobrando de manera constante y paulatina una mayor participación social, cultural y económica. Enfrentarnos a un mundo masculinizado en el que las oportunidades de todo tipo están sesgadas por el género requiere, precisamente, de que podamos empoderarnos.

Pero, ¿a qué nos referimos con empoderamiento? ¿Cómo puedo alcanzarlo?

El empoderamiento femenino, como se mencionó, refiere a alcanzar la autonomía de las mujeres en distintos ámbitos de su vida. Se trata de una forma de vivir en la que nosotras tomamos las decisiones de nuestra vida con libertad y responsabilidad, a fin de alcanzar la satisfacción y plenitud de lo que hacemos.

Alcanzarlo no siempre es una tarea fácil, pero resulta bastante positiva a cada paso que damos para construirlo. Podría decirse que un primer progreso es poder identificar el sitio en que estamos o del que partimos porque el empoderamiento es evolutivo y personal, es decir, parte de las circunstancias particulares de cada mujer. No es el mismo camino que tiene que recorrer una mujer soltera que una casada y, sin embargo, ambas tienen esta posibilidad.

Saber dónde estamos nos ayuda a saber a dónde vamos, a identificar aquello que queremos mejorar. Eso implica cualquier ámbito de la vida. Generalmente, cuando se habla de empoderamiento muchas personas piensan en el económico. Por supuesto, esto es muy importante: una mujer que gana su propio dinero y que, además, lo administra e invierte en las cosas que quiere es una mujer empoderada que no solo dirige su vida en este sentido, sino que participa de la vida económica.

Por ello, el empoderamiento femenino es tan importante: repercute, desde lo personal, a lo social. Pero no hay que olvidar que el empoderamiento se puede aplicar en otros ámbitos de la vida, como en las relaciones personales. Una mujer que se empodera relacionalmente es capaz de gestionar la manera en que se relaciona con otras personas. Aquí no solo nos referimos a la vida romántica, sino a las relaciones familiares, amistad e incluso laborales.

No existe una guía de empoderamiento o una forma determinada de describir por qué es importante que lo procuremos, pero resaltar su importancia es vital para lograr que las mujeres sepan que esta opción de vida existe. Cuando decidimos tomar acción sobre aquello que queremos cambiar estamos dando un paso al empoderamiento.

Pueden ser acciones aparentemente sencillas, como decidir comenzar a vender por catálogo; a veces puede ser algo más abrumador, como salir de una relación abusiva. Los caminos para lograrlo tampoco son lineales, por lo que es importante ser pacientes y compasivas con nosotras mismas. Lo que es seguro es que, poco a poco, se alcanza y rara vez hay retroceso.

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