La inclusion en el mundo de la moda

Por: Daniela Valdes En: Estilo de Vida Fecha: Me gusta: 513

La inclusión en la moda puede abordarse desde muchos ámbitos, pero sobre todo desde la consciencia de que la belleza no está limitada a un solo tipo de apariencia. Bolsas Nueva Imagen es participe de estas iniciativas que buscan una visión más realista de la belleza y la inclusión social

La inclusión es uno de los temas sociales que se han convertido en una causa en los últimos años. Cada vez más personas, en diferentes ámbitos, han buscado que cada ser humano, sin importar sus diferencias o particularidades, pueda acceder a sus derechos y ser partícipe de todas las actividades a su alcance. Muestra de ello es que muchos edificios se han adaptado para lograr que las personas en sillas de ruedas puedan entrar, o que en los cruceros muchos semáforos tienen un sistema de sonido para que las personas ciegas o con debilidad visual sepan cuando deben cruzar. En el ámbito laboral, se han abierto las puertas para que las personas que tienen alguna discapacidad o una condición especial como el Síndrome de Down puedan trabajar y adquirir independencia económica.

Afortunadamente, la moda también puede ser inclusiva. Actualmente existen varias firmas que ofrecen prendas de vestir que se adaptan a las necesidades especiales de personas con alguna discapacidad. Este tipo de tiendas tienen servicios de sastrería especial para adecuar cada prenda a su comprador. De esta forma, la gente que utiliza prótesis o que no tiene alguna extremidad podrá vestirse a la moda sin necesidad de tener que adaptar por su cuenta su vestimenta o de tener que comprar ropa que no le gusta porque es la única que le queda o le acomoda. A esta iniciativa se le llama adaptive clothing.

Pero pensar en moda inclusiva no solo es una cuestión de cortar y coser tela a la medida: también es necesario un cambio de actitud tanto de quienes producen como de quienes compran. Desde hace años el movimiento body positive ha hecho que nos replanteemos que es de verdad un cuerpo bello, así como la influencia que ha tenido la industria de la moda en nuestra percepción corporal. Hace décadas, en las revistas y la televisión, era común ver de manera constante a hombres y mujeres con cuerpos delgados que eran calificados como perfectos. Con el avance de las tecnologías y los programas de edición de imágenes, las expectativas sobre el cuerpo perfecto fueron elevándose a niveles absurdos cuando las fotografías de modelos y actores comenzaron a modificarse para hacerlos ver aún más “perfectos”. Muchas personas, incluso hoy en día, se someten a prácticas peligrosas para su salud para poder lograr tener estos cuerpos ideales.

En respuesta, el movimiento body positive promueve la conciencia de que estos cuerpos no son reales, en primera instancia, porque son alterados digitalmente. Además, hace reconocimiento de que un cuerpo grande puede ser un cuerpo sano. Gracias a esta iniciativa, muchas empresas de ropa han comenzado a entender que su mercado es muy variado y se ha dejado de generalizar sobre qué tipos de cuerpos son adecuados para vestir determinado tipo de ropa. Por ejemplo, actualmente se está produciendo más ropa deportiva en tallas extra, haciendo consciencia de que la gente con sobrepeso no está excluida de hacer deporte. Mucha gente con problemas hormonales que les impiden bajar de peso ahora tiene más alternativas para vestir cómodamente mientras se ejercita.

La inclusión en la moda puede abordarse desde muchos ámbitos, pero sobre todo desde la consciencia de que la belleza no está limitada a un solo tipo de apariencia. Bolsas Nueva Imagen es participe de estas iniciativas que buscan una visión más realista de la belleza y la inclusión social. Por ello estamos muy orgullosos de lanzar una campaña con Elizabeth Tavares, estudiante del Centro Psicoeducativo Corazón Down. Con esto pretendemos demostrar que las personas con esta condición son capaces de realizar cualquier actividad y que la moda es para todos.

La inclusión es uno de los temas sociales que se han convertido en una causa en los últimos años. Cada vez más personas, en diferentes ámbitos, han buscado que cada ser humano, sin importar sus diferencias o particularidades, pueda acceder a sus derechos y ser partícipe de todas las actividades a su alcance. Muestra de ello es que muchos edificios se han adaptado para lograr que las personas en sillas de ruedas puedan entrar, o que en los cruceros muchos semáforos tienen un sistema de sonido para que las personas ciegas o con debilidad visual sepan cuando deben cruzar. En el ámbito laboral, se han abierto las puertas para que las personas que tienen alguna discapacidad o una condición especial como el Síndrome de Down puedan trabajar y adquirir independencia económica.

Afortunadamente, la moda también puede ser inclusiva. Actualmente existen varias firmas que ofrecen prendas de vestir que se adaptan a las necesidades especiales de personas con alguna discapacidad. Este tipo de tiendas tienen servicios de sastrería especial para adecuar cada prenda a su comprador. De esta forma, la gente que utiliza prótesis o que no tiene alguna extremidad podrá vestirse a la moda sin necesidad de tener que adaptar por su cuenta su vestimenta o de tener que comprar ropa que no le gusta porque es la única que le queda o le acomoda. A esta iniciativa se le llama adaptive clothing.

Pero pensar en moda inclusiva no solo es una cuestión de cortar y coser tela a la medida: también es necesario un cambio de actitud tanto de quienes producen como de quienes compran. Desde hace años el movimiento body positive ha hecho que nos replanteemos que es de verdad un cuerpo bello, así como la influencia que ha tenido la industria de la moda en nuestra percepción corporal. Hace décadas, en las revistas y la televisión, era común ver de manera constante a hombres y mujeres con cuerpos delgados que eran calificados como perfectos. Con el avance de las tecnologías y los programas de edición de imágenes, las expectativas sobre el cuerpo perfecto fueron elevándose a niveles absurdos cuando las fotografías de modelos y actores comenzaron a modificarse para hacerlos ver aún más “perfectos”. Muchas personas, incluso hoy en día, se someten a prácticas peligrosas para su salud para poder lograr tener estos cuerpos ideales.

En respuesta, el movimiento body positive promueve la conciencia de que estos cuerpos no son reales, en primera instancia, porque son alterados digitalmente. Además, hace reconocimiento de que un cuerpo grande puede ser un cuerpo sano. Gracias a esta iniciativa, muchas empresas de ropa han comenzado a entender que su mercado es muy variado y se ha dejado de generalizar sobre qué tipos de cuerpos son adecuados para vestir determinado tipo de ropa. Por ejemplo, actualmente se está produciendo más ropa deportiva en tallas extra, haciendo consciencia de que la gente con sobrepeso no está excluida de hacer deporte. Mucha gente con problemas hormonales que les impiden bajar de peso ahora tiene más alternativas para vestir cómodamente mientras se ejercita.

La inclusión en la moda puede abordarse desde muchos ámbitos, pero sobre todo desde la consciencia de que la belleza no está limitada a un solo tipo de apariencia. Bolsas Nueva Imagen es participe de estas iniciativas que buscan una visión más realista de la belleza y la inclusión social. Por ello estamos muy orgullosos de lanzar una campaña con Elizabeth Tavares, estudiante del Centro Psicoeducativo Corazón Down. Con esto pretendemos demostrar que las personas con esta condición son capaces de realizar cualquier actividad y que la moda es para todos.